“Tengo 15 años y durante mucho tiempo pensé que estudiar no era para mí. Una infancia difícil puede hacerte creer que no tienes futuro. En casa hemos pasado por momentos muy complicados. Mis padres apenas podían ayudarnos, había problemas familiares y muchas veces lo más importante era conseguir comida o cuidar de mis hermanos. En el colegio me costaba concentrarme, leer, entender lo que explicaban y seguir el ritmo de los demás. Cada año me sentía más atrás y empecé a pensar que lo mejor era dejar de estudiar y ponerme a trabajar. Entonces llegué a este proyecto. Por primera vez recibí ayuda sin que mi familia tuviera que pagar: apoyo educativo, atención personalizada y personas que entendieron que yo no era menos capaz. Poco a poco empecé a aprobar, a confiar en mí y a pensar que sí podía tener un futuro diferente. Ahora también ayudo a mis hermanos con sus tareas y les repito algo que antes nadie me había dicho a mí: que no se rindan.”

Historias como esta pueden empezar mucho antes de que aparezcan las malas notas. La pobreza, la falta de estimulación durante la infancia, situaciones familiares inestables o unos padres que no disponen de tiempo, recursos o herramientas para acompañar el aprendizaje pueden hacer que un niño llegue al colegio con importantes desventajas. Sin apoyo, una dificultad que podría abordarse a tiempo puede convertirse en fracaso escolar, abandono de los estudios y, posteriormente, en menos oportunidades de acceder a un empleo digno y romper el círculo de la pobreza.

Por ello, en Fundación Meridional continuamos impulsando el trabajo del Centro de Día Meridional de Trujillo (Perú), un proyecto que desarrollamos junto a nuestro socio local Mundo de Niños para acompañar a niños, niñas y sus familias en situación de vulnerabilidad.

Desde su puesta en marcha en 2020, el centro ofrece atención gratuita a menores derivados por colegios públicos de la zona que presentan dificultades de aprendizaje o necesidades de apoyo psicopedagógico. A través de un equipo multidisciplinar, cada niño y niña recibe una atención personalizada que favorece su desarrollo académico, emocional y social, permitiéndoles avanzar en igualdad de condiciones y recuperar la confianza en sus capacidades.

Durante este último trimestre, más de un centenar de menores han participado en los programas de refuerzo educativo, atención psicológica, terapias especializadas y talleres que ofrece el centro. A través de una atención personalizada, el proyecto favorece el desarrollo integral de la infancia, fortaleciendo sus capacidades y contribuyendo a reducir las desigualdades que afectan a su presente y a su futuro.

El trabajo del Centro de Día va más allá del apoyo a los menores. El proyecto también acompaña a las familias y mantiene una estrecha colaboración con los centros educativos de la zona mediante acciones de formación, promoción de la salud y coordinación comunitaria. Este enfoque integral permite crear una red de apoyo que favorece el bienestar y el desarrollo de la infancia.

Desde Fundación Meridional reafirmamos nuestro compromiso con una cooperación internacional situando a la infancia y a la educación en el centro, construyendo comunidades más fuertes, resilientes y con mayores oportunidades de desarrollo.