“Cuido sola de mi hija, que tiene una discapacidad, y ahora mismo no tengo trabajo porque necesita de mí todo el tiempo. Nuestra situación económica es muy difícil y vivo con la preocupación constante de cómo llegar a todo. Pero también pesa no tener descanso. No tengo momentos para desconectar, salir, entretenerme o simplemente parar. Estoy pendiente de mi hija las 24 horas y hay días en los que siento que ya no puedo más. Por eso he necesitado pedir ayuda profesional para poder sostenerme yo también”. Este es el testimonio de una de las madres que reciben apoyo emocional en Babydespensa, además de facilitar productos básicos de higiene y alimentación infantil, seguimos reforzando nuestro compromiso con el acompañamiento integral a las familias que forman parte del proyecto, posicionándonos así como un centro de distribución alimentario infantil pionero en España.

Con este objetivo, hemos incorporado un nuevo servicio de apoyo emocional gracias a la colaboración de Ana, estudiante de último curso de Psicología, que se ha unido al equipo como voluntaria para ofrecer sesiones individuales de ayuda emocional a nuestros beneficiarios.

La llegada de Ana supone un paso más en la evolución de BabyDespensa. Sabemos que muchas de las madres que atendemos afrontan situaciones de vulnerabilidad que van más allá de las dificultades económicas. La incertidumbre, la soledad, malos tratos o el estrés derivado de la crianza pueden afectar a su bienestar emocional, por lo que contar con un espacio de escucha y apoyo resulta fundamental.

Este servicio se suma al modelo de atención integral que caracteriza a BabyDespensa desde sus inicios. Nuestro objetivo no es únicamente cubrir necesidades materiales, sino acompañar a las familias durante una etapa especialmente importante, ofreciéndoles recursos, orientación y un entorno seguro donde sentirse capacitados con los recursos necesarios para salir de la situación de vulnerabilidad que les hizo venir hasta nosotros.

Nada de esto sería posible sin el compromiso de personas voluntarias como Ana, que deciden poner sus conocimientos y su tiempo al servicio de quienes más lo necesitan. Su implicación refleja el enorme valor del voluntariado como motor de cambio social y demuestra cómo cada persona puede contribuir a mejorar la vida de otras.

Desde Fundación Meridional queremos agradecer la dedicación y el compromiso de nuestros voluntarios. Gracias a ellos seguimos avanzando hacia un modelo de atención cada vez más humano, cercano e integral, creando un impacto real y sostenible.